Paul Dahuach

De la imposibilidad de ver el mundo


Se me hace imposible ver el mundo desde aqui.


Pareciera que la ubicacion geografica mediterranea que nos aleja de las fronteras politicas tambien nos vela la vision del mapa completo que a veces se precisa para situarnos con exactitud en nuestro lugar.


Algo como esto no ocurre en la ciudad capital ubicada en las riveras del rio de la plata, un lugar donde al mirar hacia el este, estamos mirando al inmenso oceano que, si bien nos sigue separando del mundo, a la vez nos muestra lo unico que nos separa, es decir, si tan solo atravesaramos ese oceano, estariamos en el resto del mundo.


En ese mismo lugar, justo encima del agua, sobre la gran ciudad, se pueden encontrar los cielos mas grandes.

Las amplias concentraciones humanas y sus asentamientos, de alguna manera, permiten medir las dimensiones del cielo que se abre complementando el caos con la armonia.

Y cuando una colina comienza su pendiente descendiente, si tan solo pudieramos continuar sin caer, estariamos volando sobre las calles sin nada que nos detenga en nuestra ruta al resto del globo, estariamos comunicados.


Desde aqui, donde las calles son estrechas y los cielos pequeños, pasaran horas de viaje hasta que lleguemos a otra poblacion, la cual solo nos llevara a otra y a otra, siempre lejos del mundo, siempre cerca de nosotros.


Talvez solo este buscando alejarme de mi mismo...


Y uno imagina que en otros lugares, la gente sera distinta, que las miserias que aqui nos rodean no se encuentran omnipresentes alli, de la misma forma que uno imagina que existiran otras personas sin las miserias que nosotros mismos cargamos.


De pronto, todo se transforma en un viaje introspectivo. Donde estamos intentando anticipar lo que de alguna forma trae la muerte, la despersonalizacion de la materia, la reunion con el todo, la persona que al perder la unidad, vuelve a formar parte de esa otra gran unidad. La desintegracion, la transmigracion hacia otras substancias, la reconfiguracion del espacio y su complemento.


Hasta el tiempo mismo se pierde con la persona y da lo mismo si ocurrio hace milenios o hace minutos, si nos ocurrio a nosotros o a quien sabe que. Todas esas experiencias personales no iran a ningun lado, o talvez a alguna memoria colectiva, donde como siempre se perderan algunos detalles y se crearan otros imaginarios.


Y una vez pasado nuestro tiempo, no sabremos si las cosas nos sucedieron, o si fueron ilusiones creadas por la propia mente, y un trebol encontrado en un libro nos hara confiar en la veracidad del pasado, pero no nos lo podra asegurar, talvez el trebol pertenecio a alguien mas y solo nos habra tocado encontrarlo, para que podamos recrear recuerdos que no nos son propios, asi como tampoco pertenecen a nadie mas.


Y el encontrar una imagen capturada de nuestra propia persona en el pasado, no nos devolvera a ese momento, no somos nosotros los que vemos alli, sino alguna otra persona que existio en ese momento, pero que fue destruida y reconstruida muchas veces despues. Ni siquiera una simple celula de nuestro cuerpo sera comun a la persona que vemos en esa foto, toda nuestra configuracion personal se hubo renovado millones de veces desde ese momento.


Y la persona observando esa foto, ha dejado de existir ya.


Una vez mas el tiempo mostrando sus paradojas, dejando traslucir la irrealidad del ser.

Las calles

El pueblo ha crecido desde mi niñez, aunque cuando niño parecia ya, infinito y misterioso.


En el pasado he visto reiteradas veces planos cartograficos que permiten conocer con bastante precision

las dimensiones reales del pueblo, mas aun asi, se vuelven imprecisas las distancias cuando uno las recorre

de a pie.


El pueblo ha perdido en gran parte su arquitectura original, no mas empedrados y casi no mas casas de

techo alto. Las casas se agolpan manzana tras manzana en forma ininterrumpida, aunque sin permitirse

levantar vuelo en su gran mayoria.


Sin embargo, cada tanto, aparece una casa antigua, aquellas que presentan un estilo colonial, es decir,

puertas, ventanas y techos altos en una sola planta, el frente decorado en un ensayo minimo de barroco.


Cuando me encuentro con estas casas, casi en forma inmediata, la mente parece despegar en forma retrospectiva,

como si pudiera entrever la configuracion primigenia del poblado.


El pueblo parece haber nacido a partir de un sendero. A lo largo de ese sendero ahora imaginario, se ubican

las casas coloniales sobrevivientes, algunas derruidas, otras restauradas o bien conservadas,

todas se elevan con el mismo orgullo que tuvieron en sus dias de juventud.


Las casas coloniales se entreveran con construcciones mas recientes, todas ellas carentes de belleza.


La supervivencia de estas casas coloniales reviste un caracter tan alegorico como real, las personas de

encumbrada clase social que las habitaron, son las mismas que las habitan hoy. Terratenientes y Ganaderos,

conservan sus palacios coloniales, mientras que los pocos industriales fueron aquellos que trajeron

arquitecturas y materiales mas eficientes y economicos.


Las casas mismas, parecen exhalar el espiritu de la sociedad del pueblo.


Como una cordillera vertebral se eleva la hilera del poder, la sostienen desde la cercania, a su alrededor,

aunque mas abajo, los que anhelan ocupar su lugar o simplemente servirlos.


Mas alejados, mas bajos, muchos mas, el resto, anhelando ser los que estan cerca, aunque no pertenecen y

nunca lo haran.


Todo lo dicho describe una estructura piramidal. Dicha estructura es muy solida sin duda, la pregunta es,

quien quiere estar en el piso de abajo? Quien decide quien va abajo y quien va arriba?


Suficiente por hoy.


Casa en calle Merced

Texture Coords Array

Una captura del ejemplo 3 dedicado los arrays de coordenadas de texturas en OpenGL.